Presencia para habitar la experiencia humana
¿Qué es un malestar?
Desde mi enfoque, el malestar no es un error ni una falla personal.
El malestar es una señal.
Es la forma en que el cuerpo, el sistema nervioso y la historia emocional avisan que algo ha perdido regulación, sentido o acompañamiento. Puede manifestarse como ansiedad, cansancio constante, irritabilidad, desconexión, confusión, tristeza, tensión corporal o una sensación persistente de estar “sosteniéndolo todo”.
No siempre tiene un nombre, pero siempre tiene un origen.
El malestar no vive solo en la mente
El malestar se expresa primero en el cuerpo:
- Respiración contenida
- Alerta constante
- Agotamiento o desconexión
- Emociones que aparecen sin explicación aparente
Muchas veces no proviene únicamente de la historia personal, sino de vínculos tempranos, experiencias no integradas o dinámicas familiares que el cuerpo sigue sosteniendo.
Por eso, no se resuelve solo entendiendo, sino volviendo a sentir con seguridad.
Estar con lo que es, sin huir
Aquí es donde comienza la práctica de mindfulness.
El mindfulness no busca eliminar el malestar ni cambiar lo que sientes.
Su propósito es enseñarte a permanecer presente cuando algo duele, incomoda o se activa, sin huir, sin pelear y sin perderte a ti.
Cuando el cuerpo se siente acompañado, el sistema nervioso puede regularse, y cuando hay regulación, aparece la claridad.
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¿Qué es mindfulness desde este enfoque?
El mindfulness es una práctica de atención plena y presencia consciente que permite relacionarte de otra manera con tus pensamientos, emociones y sensaciones corporales.
No se trata de “calmar la mente” ni de pensar positivo, sino de habitar la experiencia tal como es, con mayor conciencia, estabilidad y amabilidad.
Desde la neurociencia sabemos que la práctica sostenida de mindfulness:
- Reduce la hiperactivación del sistema de alerta
- Fortalece la regulación emocional
- Amplía la capacidad de respuesta consciente
- Mejora la conexión entre cuerpo, emoción y mente
Una práctica integrada y realista
Trabajo el mindfulness de forma práctica, accesible y profundamente humana, integrada a procesos terapéuticos más amplios. No es una práctica aislada ni desconectada de la vida cotidiana.
Integro mindfulness con:
- Teoría del apego
- Regulación del sistema nervioso
- Autocompasión
- Conciencia corporal
La práctica se adapta a cada persona, respetando su historia, su ritmo y su momento vital.
Mindfulness como camino de regreso a ti
El mindfulness no promete una vida sin dificultad.
Ofrece algo más profundo: la capacidad de estar contigo mismo incluso en los momentos difíciles.
Cuando aprendes a quedarte presente sin huir, algo se ordena: el cuerpo descansa, la mente se aclara, las emociones se vuelven transitables
El objetivo no es cambiar quién eres, sino volver a ti, con mayor calma, conciencia y coherencia.
Vivir en consciencia es una práctica diaria
Si deseas integrar la práctica de mindfulness dentro de tu proceso terapéutico o conocer mis programas, puedes solicitar una sesión de valoración.
